Incomprendida en su arte y en su vida, se la acusa de ser la responsable de separar a los "Fantastic Four". ¡Ojo!, no estamos hablando de una de tus villanas favoritas, sino de la viuda más famosa del planeta.


Tan amada como odiada, la protagonista de esta historia hizo su vida una leyenda.
Yoko Ono nació un 18 de febrero de 1933 en Tokyo, y a los dos años se mudó a Estados Unidos, donde su padre trabajaba como director en un barco. Criada en los mejores colegios, pronto se enamoró del arte, la música... y, por supuesto, de los músicos.
El amor parecía que estaba escrito en su destino como notas sobre un pentagrama. La célebre nipona se casó tres veces: la primera con Toshi Ichiyanagi, un reconocido compositor, la segunda, con el músico de jazz Anthony Cox, con quien tuvo a su primera hija Kyoko, y la tercera -dicen que es la vencida- con quien fue su gran amor, el inolvidable John Lennon.
Artista polifacética, fue una de las referentes de la vanguardia neoyorquina. Los sesenta la vieron incursionar en las artes plásticas, el cine, la música, la literatura y formar parte del reconocido grupo Fluxus con el que se dedicó a desafiar la relación convencional entre el arte y su público para producir un vínculo interactivo.
Aunque su música no fue bien recibida por los especialistas -muchos la tildaron de aficionada y, a su trabajo, como una burla-, hoy se la considera una gran influencia dentro del New Wave, un derivado del punk rock. Bandas como B-52, Blondie y Talking Heads continuaron con su legado.
Junto con John Lennon, vivió un amor de película. Inseparables, lucharon por un mundo en el que la paz fuese posible y escandalizaron con el famoso "Bed-in for Peace", una de las primeras acciones políticas que llevaron a cabo y que se sumaría a la larga lista de obras que crearon en conjunto.
En 1975 nació Sean -su segundo hijo- y consolidó la familia. Lamentablemente, nadie podía imaginar que cinco años después Lennon sería asesinado cuando regresaba a su departamento.
Después de la tragedia, la mujer que conquistó el corazón Beatle, siguió con su arte y se encargo de cuidar el legado de su marido. Hoy, con 76 años, la supuesta responsable del fin de la legendaria banda, no le teme a las criticas. "Soy una bruja, pero una bruja buena", dijo, haciendo referencia a su último disco I'm a witch.
by Para Teens.








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